La OTAN adopta una postura más dura frente a China

Miércoles, 16/06/2021 18:48
La Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) celebró el 14 de junio una cumbre presencial en Bruselas (Bélgica) con la participación de los jefes de los países miembro, incluido el presidente estadounidense Joe Biden. Al cierre de la reunión, los líderes de dicha coalición militar emitieron una declaración conjunta sobre numerosos asuntos internos y exteriores, sobre todo respecto a China.

Según analistas, la declaración conjunta presenta a China como una amenaza para la seguridad y un desafío en todos los aspectos. De esta manera, la OTAN mostró una postura fuerte sin precedentes hacia Beijing, buscando establecer nuevas relaciones más duras con el gigante asiático.

El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, pide a los estados miembros del bloque que forjen una política común más fuerte hacia China. (Foto: Getty) 

La OTAN considera a China como una amenaza a la seguridad, un desafío sistémico

En una declaración conjunta, los líderes de la coalición militar describieron a China como una amenaza a la seguridad y un desafío sistémico y se comprometieron a contrarrestar el ascenso de Beijing. Extractos del documento afirman que “las ambiciones declaradas y el comportamiento asertivo de China presentan desafíos sistémicos para el orden internacional basado en reglas y para las áreas relevantes para la seguridad de la alianza”.

Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, advirtió acerca de la creciente presencia militar del gigante asiático desde el Báltico y hasta África. Esto obliga a la coalición a estar preparada: “China se está acercando a nosotros. Vemos a China en el ciberespacio, en África, y también vemos a China invirtiendo fuertemente en nuestra infraestructura crítica. Necesitamos responder juntos como una alianza”.

La declaración conjunta de la OTAN se produjo un día después de que el grupo G7, cuyos miembros son principalmente países integrantes de la OTAN, acordase tratar una serie de temas también relacionados con Beijing, como los derechos humanos en la región de Xinjiang, el fortalecimiento de la autonomía de Hong Kong y el mantenimiento de la paz y estabilidad a través del Estrecho de Taiwán. Todos estos son temas delicados y siempre enfrentan fuertes reacciones por parte de China.

Anteriormente, en una reunión con los ministros de Relaciones Exteriores de los países miembros de dicha coalición atlántica realizada el 23 de marzo, el secretario de Estado de Estados Unidos, Antony Blinken, también pidió que “la OTAN se concentre en algunos de los desafíos que China plantea al orden internacional basado en reglas”. Mientras tanto, durante una audiencia ante el Senado norteamericano en abril de este año, el general Stephen Townsend, jefe del Comando África de Estados Unidos (AFRICOM) consideró los esfuerzos de Beijing por establecer una base naval en África Occidental como la principal preocupación en la competencia de las superpotencias por la influencia mundial.

Según analistas, la OTAN, liderada por Washington, está adoptando una postura cada vez más dura frente a China. Por lo tanto, y aunque el Secretario General de la alianza atlántica afirmó que Beijing “no es un oponente ni enemigo” de la OTAN, y a pesar de que muchos funcionarios de esta organización también enfatizaron que estas declaraciones no son más que un acto defensivo del bloque, la reacción de China a esta postura es inevitable.

Los líderes de los países miembros de la OTAN emitieron el 14 de junio una declaración conjunta que califica a China de “desafío sistémico”. (Foto: Reuters) 

La respuesta contundente de China

Tan pronto como la OTAN emitió su declaración conjunta el 14 de junio, la delegación de China ante la Unión Europea (UE) pidió a la coalición racionalizar el desarrollo de su país y dejar de inflar la “doctrina de la amenaza china”. El portavoz de la delegación de Beijing rechazó la descripción que la OTAN hizo de China como un “desafío sistémico”, considerándolo como una “difamación” del desarrollo pacífico del gigante asiático y un “juicio falso” sobre la situación internacional y su propio papel, además de continuar con la mentalidad propia de la Guerra Fría y la destrucción con el uso de la psicología política grupal.

China sigue una política de seguridad de naturaleza defensiva y la modernización militar es justificable, razonable y transparente, señaló. China está comprometida con el desarrollo pacífico, pero no renuncia al derecho a salvaguardar la paz y siempre defenderá resueltamente sus intereses de soberanía, seguridad y desarrollo, manifestó.

En particular, Beijing seguirá de cerca los ajustes estratégicos de la OTAN, así como los de su política hacia el gigante asiático, y advierte que si quieren “desafiar sistemáticamente” a China, este país no hará la vista gorda.

Con anterioridad, Beijing también había respondido inmediatamente a la declaración conjunta del grupo G7 sobre una serie de asuntos chinos, calificandola como un acto de interferencia interna y pidiendo a la OTAN que “detenga las calumnias”.

Analistas evaluaron que no importa cómo progresen las disputas y críticas entre la OTAN y China, los lazos entre ambas partes presentan ahora un estado impredecible. Como consecuencia, el riesgo y la incertidumbre de estos mismos aumentarán.

PCV (Fuente: VOV)

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