Nho Que: franja de seda verde sobre Meseta rocosa de Dong Van

Lunes, 08/04/2024 21:33
Meo Vac es uno de los cuatro distritos de la provincia norteña de Ha Giang situados en el Geoparque Global de la UNESCO - Meseta rocosa de Dong Van. Además de la diversidad cultural conservada por las minorías étnicas autóctonas, la localidad sobresale por sus grandiosas montañas kársticas y, especialmente, el río Nho Que, que parece una franja de seda verde serpenteante por el paso de Ma Pi Leng.

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El río Nho Que, de casi 200 kilómetros, se origina en una región montañosa de la provincia de Yunnan, en China. Desemboca en el territorio vietnamita por la aldea de Xeo Lung, en la comuna de Lung Cu, del distrito de Dong Van, en Ha Giang, antes de discurrir a Meo Vac y a la provincia vecina de Cao Bang, sumando cerca de 50 kilómetros. En el distrito de Meo Vac, el tributario serpentea acantilados rocosos, cruza la quebrada de Tu San y abraza el paso de Ma Pi Leng, convirtiendo esa localidad en una atracción turística de la provincia.

 Nho Que es uno de los ríos más bellos de Vietnam. (Foto: Vinh Phong)

Quienes recorren el escarpado paso de Ma Pi Leng pueden divisar a lo lejos la cristalina corriente de Nho Que, semejante a un hilo verde suelto desde el firmamento y oculto de vez en cuando entre los inmensos bosques y montañas. Contrario a la imponencia de sus alrededores, Nho Que aparece con pleno sosiego. Pham Duy Nhuan, proveniente de la provincia norteña de Ninh Binh, expresó: “Al contemplar Nho Que desde arriba, solo vi un color verde. No pensaba que fuera tan bello hasta que bajara a navegar el río y sintiera toda la magnificencia. Nho Que es pintoresco gracias a los reflejos de la luz sobre el agua y la quebrada de Tu San”.

La calma de Nho Que está vinculada con la leyenda sobre su origen. Érase una vez una montaña que no tenía barrancos. El agua corriente desde su cima se estancaba en una ladera, mientras que en la otra, sin ninguna gota, el suelo permanecía reseco y las plantas, marchitadas. Un día el dios de los Ríos propuso al de las Montañas que moviera un poco ese monte para posibilitar la entrada del agua en la zona árida. Pero fue ignorado y lo dijo al Emperador de Jade. En una noche tormentosa, tras un contundente estrépito, el macizo se partió en dos, desbloqueando el flujo de agua de un lado al otro. Dondequiera que atravesara la corriente, la vegetación se tornó exuberante.

El agua perforó las rocas y fluyó continuamente hasta acumularse en un río, el actual Nho Que, y separar los terrenos que son conocidos hoy como el paso de Ma Pi Leng y la montaña de Sam Pun. Atravesando meandros y rabiones, el caudal fue amainando y cuando llegó a Meo Vac se había vuelto tan tranquilo que los barcos podían navegar por el área siempre sanos y salvos.

El paseo fluvial deviene así una experiencia interesante y memorable en Nho Que. Nada más zarpar, los pasajeros se fascinan por las majestuosas montañas y una superficie de agua esmeralda extendida sobre hasta centenares de metros. Aparte de la serenidad, contemplan a simple vista el abismo de Tu San, el más alto y profundo del Sudeste Asiático, con 1,7 kilómetros de largo, y acantilados colgantes a entre 700 y 800 metros.

La actividad brinda sensaciones de relajación y frescura a numerosos turistas, entre ellos Le Nhan, procedente de Hanói. “Es mi quinto viaje a Ha Giang, pero el primero en que recorro el río Nho Que. Me enteré del muelle local de barcos para este tour por medio de la prensa y los foros de turismo. El tiempo es maravilloso y me recuerda al otoño en Hanói, el agua está tan verde como el jade y las flores del algodonero rojo salpican las montañas”.

 Una turista experimenta la belleza del río Nho Que. (Foto: Vinh Phong)

Asimismo, Luu Huong Ly, de la provincia central de Thanh Hoa, y Thuy Dung, vietnamita residente en Australia, compartieron satisfacción con sus experiencias.

“Es la primera vez que estoy en Ha Giang. Los paisajes, especialmente el río Nho Que, me dejan estupefacta. Si tengo la oportunidad de regresar a la región del Noroeste, Ha Giang será mi primer destino”.

“Mis amigos me han comentado la belleza de Ha Giang, pero la lejanía me procrastinó. Por fin decidí venir a mediados de primavera y quedé fascinada con el entorno tan poético”.

No solo los vietnamitas, sino los visitantes de otros países también tienen muchas ganas de explorar el río. Según un barquero en Meo Vac que atiende cada día de 2 a 3 paseos sobre Nho Que, a los extranjeros les encanta detenerse en la quebrada de Tu San para hacerse fotos.

En efecto, Moises Perez Mokk, un turista cubano, expresó: “Me impresiona mucho el sitio por sus encantadores paisajes. En nuestro país hay playas, pero no muchos ríos grandes como este. Si tengo la oportunidad, volveré a Ha Giang”.

Con el transcurso del tiempo, Nho Que sigue embelleciendo la meseta rocosa con su verde perenne e insuflando vitalidad a todos los seres a sus orillas. Si no les apetece el paseo en barco, los interesados en explorar este río pueden considerar varias otras opciones como remar en kayak, alojarse en los albergues homestay y disfrutar de platos típicos locales en restaurantes ubicados en las laderas ribereñas de montaña.

VOV

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