El pronóstico se hizo en la actualización económica del BM para Vietnam que se publicó durante una teleconferencia de prensa en Hanoi el 13 de enero.

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 Carolyn Turk, directora del Banco Mundial en Vietnam. (Foto: BNEWS)

Titulado “No hay tiempo que perder: los desafíos y oportunidades de un comercio más limpio para Vietnam”, esta edición argumentó que la ecologización del sector comercial debería ser una prioridad. 

El comercio, si bien es un importante impulsor del notable crecimiento económico de Vietnam en las últimas dos décadas, es intensivo en carbono, lo que representa un tercio de las emisiones totales de gases de efecto invernadero del país, y es contaminante.

Si bien Vietnam ha comenzado a descarbonizar las actividades asociadas con el comercio, se necesita hacer más para responder a las crecientes presiones de los principales mercados de destino, clientes y empresas multinacionales por productos y servicios más ecológicos, dijo.

“El comercio será un componente clave de las acciones climáticas de Vietnam en los próximos años”, dijo Carolyn Turk, directora del Banco Mundial para Vietnam. “Promover un comercio más ecológico no solo ayudará a Vietnam a cumplir su compromiso de alcanzar cero emisiones netas en 2050, sino que también lo ayudará a mantener su ventaja competitiva en los mercados internacionales y garantizará que el comercio siga siendo un generador de ingresos y empleos fundamental”.

El informe recomendó que el gobierno vietnamita actúe en tres frentes: facilitar el comercio de bienes y servicios ecológicos, incentivar la inversión extranjera directa ecológica y desarrollar zonas industriales más resilientes y libres de carbono.

Suponiendo que la pandemia de COVID-19 se controle en el país y en el extranjero, el pronóstico preveía que el sector de servicios de Vietnam se recuperará gradualmente a medida que se restablezca la confianza de los consumidores y los inversores, mientras que el sector manufacturero se beneficia de la demanda constante de Estados Unidos, la Unión Europea y China. Se espera que el déficit fiscal y la deuda sigan siendo sostenibles, con una relación deuda/PIB proyectada en 58,8%, muy por debajo del límite legal.

Sin embargo, las perspectivas están sujetas a graves riesgos a la baja, en particular el curso desconocido de la pandemia. Los brotes de nuevas variantes pueden impulsar medidas renovadas de distanciamiento social, lo que frena la actividad económica. Una demanda interna más débil de lo esperado en Vietnam podría pesar en la recuperación. Además, muchos socios comerciales se enfrentan a un espacio fiscal y monetario cada vez más reducido, lo que podría restringir su capacidad para respaldar aún más sus economías si la crisis persiste, lo que a su vez podría ralentizar la recuperación mundial y debilitar la demanda de exportaciones vietnamitas.

Los expertos del BM dijeron que las respuestas políticas cuidadosas podrían mitigar estos riesgos. Las medidas de política fiscal, incluida la reducción temporal de las tasas del IVA y un mayor gasto en salud y educación, podrían respaldar la demanda interna agregada. El apoyo a las empresas y los ciudadanos afectados podría ser más importante y más específico. Los programas de protección social podrían orientarse más cuidadosamente y ejecutarse de manera más eficiente para abordar las graves y desiguales consecuencias sociales de la crisis. Los riesgos elevados en el sector financiero deben monitorearse de cerca y abordarse de manera proactiva.

PCV (Fuente: VOV)