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 Una casa alargada de la etnia M’Nong. (Foto: baodaknong.org.vn)

Entre los grupos étnicos establecidos en Tay Nguyen, los M’Nong viven en diferentes aldeas y cada una mantiene vínculos de vecindad con al menos diez hogares del linaje. Esta comunidad preserva su vivienda tradicional, puede tener una longitud de 30 a 100 metros, razón por la cual se denomina “casa alargada”. La morada tiene techo de paja, mientras su estructura y nervaduras son una combinación de dos tipos de madera y bambú.

Los lugares donde los M'Nong suelen erigir sus casas son áreas de terreno plano en los valles y cerca de ríos, arroyos o lagos. En una familia, cada vez que hay un matrimonio y los esposos se separan de la casa familiar principal para formar hogares nuevos, la casa se va ampliando para que puedan vivir todos juntos. La vivienda suele albergar de cinco a diez hogares. Cada uno tiene su propio granero y cocina, y todo debe administrarse por separado. Según la costumbre de los M'Nong, una casa alargada tiene muchas ventajas: no es costoso cubrir las paredes laterales, y en la temporada de lluvias recorrer el hogar de un lado al otro facilita a los convivientes no mojarse, ya que no deben salir de la misma, además de la solidaridad y el apoyo mutuo frente a las calamidades como el hambre y el frío. La familia original, es decir, la primera generación en el medio, gestiona los hogares miembros, y los recién establecidos se van colocando a ambos lados de la vivienda.

Y Phot, de la aldea Sapa, comuna de Thuan An, distrito de Dak Mil, provincia de Dak Nong, explica: “Una casa alargada debe tener de 2 a 3 puertas. La mayoría de la gente de la etnia M'Nong construye viviendas de 3 puertas. La puerta principal es para entrar y salir y para los invitados; la segunda puerta es la lateral izquierda, normalmente para salir a dar de comer a los animales como gallos y cerdos, traer agua y colocarla cerca de la cocina. La tercera puerta es para pasar el rato con amigos y vecinos”.

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 Nada más entrar en la vivienda, se encuentra un hornillo, destinado a los hombres e invitados. (Foto: baodaknong.org.vn)

Los autóctonos M'Nong en particular, y la gente de las Tierras Altas Centrales en general, tienen la tradición de construir casas en dirección norte-sur para recibir la brisa y evitar el calor del sol. La casa suele estar hecha al estilo de cuatro techos. La puerta de la vivienda se abre en la parte superior del porche izquierdo, creando un ambiente acogedor y discreto. El espacio en la casa alargada está dispuesto en un orden prescrito: el almacén de arroz está arriba; la cocina, en la parte inferior, y los dormitorios se encuentran en ambos lados. El almacén de arroz de cada hogar está ubicado al final de la fila, uno tras otro. Cada granero tiene su propia escalera para subir y bajar. A los dos lados de la puerta del granero, hay dos ollas grandes para guardar semillas de arroz y cuando se agota la reserva, se saca el arroz de la olla. Nada más entrar en la vivienda, se encuentra un hornillo, destinado a los hombres e invitados. Otro, ubicado cerca del granero, es para las mujeres y las niñas encargadas de cocinar. En la casa hay dormitorios con camas para abuelos, padres, hijas, hijos, residentes e invitados.

Las herramientas y los utensilios también se organizan de acuerdo con las normas de la casa: un juego de gongs cuelga cerca de la pared sobre una hilera de grandes tinajas y una bolsa personal cuelga sobre una columna de la casa, mientras los tesoros familiares suelen guardarse en una cesta con tapa colocada encima de la cama de los abuelos o padres, y el mortero y la maja se mantienen fuera de los dos lados de la puerta y los cuévanos y las banastas se cuelgan sobre la cocina. Al entrar en la casa tradicional de la etnia M'Nong, se colocan jarras de aguardiente de diferentes tamaños. Tran Thi Van, subdirectora del Museo Provincial de Dak Nong, dijo que, en el pasado, mirando la cantidad de tinajas en cada casa, era posible juzgar si una familia era rica o pobre.

"Las tinajas de la etnia M'Nong se asocian con la historia, asumiendo alguna festividad o ritual. La mayoría de ellas se consiguen a través de un proceso de intercambio y compraventa, no hay ninguna producida por la gente local. Dependiendo del tipo de tinaja, algunas se cambian por elefantes, búfalos y cerdos, entre otras cosas”, según Thi Van.       

La arquitectura de las casas tradicionales de la etnia M'Nong está fuertemente influenciada por las condiciones naturales, mostrándose como un espacio vital en armonía con las costumbres de esa sociedad./.

VOV