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 Vestidos de brocado innovadores elaborados por Hler Eban listos para entregar a los clientes.

En una tarde de abril, en la casa de H Ler Eban, en la aldea Knit, comuna de Ea Ktur, distrito de Cu Kuin, provincia de Dak Lak, tres costureras se apresuraban a confeccionar los uniformes del personal de un restaurante para bodas de la ciudad de Buon Ma Thuot. Elaboran camisas y faldas negras y en el cuello, mangas y dobladillo mezclan patrones de brocados tejidos a mano de la etnia Ede. Ham Bkrong, una de las tres costureras, contó que pasó de sólo trabajar en la artesanía en su tiempo libre, a convertirse ésta en su trabajo principal desde hace más de diez años.

Ahora las tres generaciones de la familia de H Ler Eban saben tejer, y cinco personas son miembros de la Cooperativa de Tejido de Brocados Tong Bong, en la ciudad de Buon Ma Thuot, señaló. La mujer dijo lo siguiente: “Aprendí y sé cómo tejer e hilar. Le enseñé a mi hermana y después a mis dos hijas. Trabajo y gano mi sueldo en la cooperativa. Aquí tejo a máquina, y en casa, a mano”.

A su vez, H Phe Be BKrong, de 23 años de edad, alumna de último año en el Colegio Pedagógico de Dak Lak, afirmó que en los últimos cuatro años, el tejido de brocados le ha ayudado a tener una fuente de ingresos estable para cubrir los gastos de estudio y manutención, y a amar más la artesanía tradicional.

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 Junto a los productos tradicionales, ahora hay muchos nuevos como bufandas, carteras, bolsas, cinturones...

“Ya sé cómo crear los patrones de la camisa y la falda. Cada motivo tiene su propio significado. Para hacer esta labor se requiere perseverancia, diligencia, pasión y el deseo de preservar las tradiciones culturales y costumbres de nuestra etnia”, dijo H Phe Be BKrong.

Junto a los productos tradicionales, ahora hay muchos nuevos como bufandas, carteras, bolsas, cinturones, souvenirs para turistas, así como manteles y decoración de paredes para restaurantes y hoteles. Los innovadores trajes de brocado también satisfacen a los clientes que quieren preservar la cultura tradicional y vestir estilosamente.

Algunas muchachas de la comunidad también diseñan modernos trajes de brocado y crean sus propias marcas. H Ler Eban es propietaria de la sastrería Amí Sia, en la aldea Kniet, comuna de Ea Ktur, distrito de Cu Kuin. Ella informó que, en promedio, cada mes la tienda vende alrededor de 40 productos, con precios que van desde los 400 mil hasta un millón de dongs (de 17,4 a 43,5 dólares) por cada uno. Gracias a las redes sociales, los trajes innovadores de brocado han sido comprados por muchas personas de dentro y fuera de Vietnam, incluidos los compatriotas residentes en Estados Unidos y Australia.

"En el futuro cercano, no solo continuaré innovando los trajes de la gente de Ede, sino que también ayudaré a las artesanas a tejer patrones en Ao Dai (túnica tradicional de Vietnam) para crear una característica única. Si desarrollamos los pedidos de las sastrerías de Ao Dai, podremos crear más puestos de trabajo para que las artesanas obtengan más ingresos”, dijo H Ler Eban.

El uso del tejido de brocado no solo es una medida del ingenio de las mujeres Ede, sino que también muestra sus cualidades modernas, dinámicas y creativas a la hora de convertir algo tradicional en un producto básico y generar ingresos para la comunidad local y su familia. Sobre la base de la identidad cultural del brocado tradicional, está soplando un nuevo viento en la tierra poblada por este grupo étnico.

Fuente: VOV