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 El venerable Thach Ut. (Foto: VOV)  
Por una tradición de la minoría étnica Jemer que data del año 1964, cuando Thach Ut tenía 14 años fue enviado a la pagoda de Cay He, ubicada en el distrito de Tieu Can, para practicar la religión y de ese modo expresar su gratitud a sus ancestros. Al cumplir con las obligaciones de la tradición de su pueblo étnico, el monje Thach Ut decidió dedicar su vida al budismo. 

Gracias a sus amplios conocimientos y su gran moralidad, en año 1993 fue elegido como el bonzo superior de la Asociación de Solidaridad de Monjes Budistas Patrióticos de su localidad, y en 2004 se convirtió en el abad de la pagoda de O Chhuc, cargos que todavía ocupa hasta la actualidad. 

Respecto a sus quehaceres diarios, el venerable Thach Ut compartió: “Siempre trato de encaminar y alentar a los seguidores budistas a obedecer las leyes y trabajar constantemente para salir de la pobreza y mejorar sus condiciones. Asimismo, procuro crear incentivos para que los jóvenes se enfoquen seriamente en el estudio. A los monjes les oriento que cumplan con las enseñanzas de Buda, las cuales consisten en esforzarse en el estudio, evitar la vagancia y honrar la perseverancia en el trabajo. Las infraestructuras en la localidad han mejorado significativamente con el desarrollo de la red de caminos rurales, la cobertura amplia del agua potable, junto con la conciencia de los pobladores en mantener los entornos verdes y limpios. En el distrito contamos ahora con profesionales de grado académico de licenciatura y maestría que antes no existían; de esa manera, la calidad de vida de los pobladores mejora cada vez más. Además, para mantener la unidad entre las etnias he logrado aconsejar a 400 personas a no seguir el camino equivocado. Y hasta la actualidad, seguimos disfrutando de los logros que ha alcanzado la Asociación provincial de Solidaridad de Monjes budistas de Tra Vinh gracias a los esfuerzos para promover la educación, preservar los valores culturales del pueblo de Jemer y cumplir con las políticas de solidaridad entre las religiones”. 

Muchas familias lograron salvar la relación matrimonial y recuperar la felicidad en los hogares gracias a los intentos de reconciliación del venerable Thach Ut. Junto a la Policía Nacional del distrito de Tieu Can, este abad fundó un club para educar a los infractores de la ley y ayudarlos a reintegrarse en la sociedad. 

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 El venerable Thach Ut es un fiel budista con el corazón atento a la comunidad. (Foto: VOV)

Al respecto, Thach Be Hai, jefe de la policía del distrito dejó saber: “El venerable Thach Ut está a cargo de las 15 pagodas en el distrito de Tieu Can. Ha sido activo en difundir las directrices y las políticas del Estado a la población local y a los seguidores de budismo en la región, con el fin de garantizar la seguridad y mantener el orden social. Como presidente de la Asociación para la Solidaridad de los Monjes Budistas Patrióticos, Thach Ut ha participado en las actividades benéficas, donde ha construido casas para los hogares pobres en condiciones de vulnerabilidad. En la vida social de nuestra localidad, es uno de los personajes más influyentes”. 

Gracias a las contribuciones del bonzo Thach Ut en diferentes ámbitos sociales, las autoridades le han otorgado muchos galardones desde el nivel Central, provincial y del distrito. Durante varios años consecutivos, Thach Ut es reconocido como un ejemplo destacado en el movimiento de salvaguardia de Seguridad nacional de todo el pueblo. En el periodo de 2007 a 2010, el presidente del Comité Popular de la provincia de Tra Vinh entregó el certificado de reconocimiento a los logros alcanzados por el venerable Thach Ut en el estudio y seguimiento del ejemplo moral del presidente Ho Chi Minh. 

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 La sala principal de la pagoda O Chhuc. (Foto: VOV)

“Le rindo homenaje al presidente Ho Chi Minh. Adoro al tío Ho tanto como a Buda porque para mí él es una reencarnación de Buda. A pesar de su partida, nos heredó sus enormes ideales y morales. El presidente Ho siempre ha orientado a los seguidores del budismo a fomentar la solidaridad, así como las enseñanzas que estudiamos de la Buda”, precisó el monje budista Thach Ut.

Con sus resaltadas cualidades, el venerable Thach Ut ha contribuido en gran medida a la causa de la unidad nacional y el desarrollo de la patria, convirtiéndose en un apoyo espiritual para acompañar al pueblo de los jemeres en la construcción de un pueblo pacífico. Su lema de vida consiste en que un monje budista es también un ciudadano del país, por lo que es necesario asumir las responsabilidades tanto por el desarrollo de la religión como de la comunidad de su alrededor”./.

VOV